En 2001 se ha estimado que unos 12 millones de refugiados y 5 millones de ‘desplazados internos’ fueron obligadas a asentarse en áreas de escasos recursos, ejerciendo más presión sobre la población, el agua y el medio ambiente.
Los conflictos recientes en Kosovo, Afganistán e Irak han causado la destrucción de infraestructura hídrica fundamentales para la economía, y mucha gente está impedida de acceder al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento, así como al acceso a suficiente agua para fines productivos.
viernes 9 de noviembre de 2007
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